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PRAX-IA Diagnóstico de dos semanas

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Dos semanas para saber si tu proceso se puede orquestar

Precio fijo, alcance cerrado, y todo lo que produzcamos se queda contigo, contrates o no la siguiente etapa.

El precio depende del tamaño del proceso, así que se acuerda en la primera sesión. Una vez acordado queda por escrito y no se mueve: si el trabajo resulta más grande de lo que creíamos, lo absorbemos nosotros.

Qué te llevas

Cinco artefactos, no una presentación de conclusiones. Cada uno se puede llevar a una junta y defender solo.

  1. 01

    El índice de tu proceso, declarado por su dueño

    El dueño declara el orden real del flujo: de dónde viene cada insumo, qué sistema toca cada paso, quién aprueba qué y a dónde va el resultado. Después lo contrastamos con la evidencia, porque el proceso declarado casi nunca es el proceso real.

    El entregable: Un diagrama de proceso en la notación estándar, editable, con sus roles, sus decisiones y sus puntos de control.

  2. 02

    El mapa del estado actual

    Los agentes leen lo que ya existe —sistemas, modelos de datos, hojas de cálculo, documentos, código heredado— y levantan el estado actual del proceso. Lo que no se puede leer se declara como hueco, con nombre y dueño; no se adivina.

    El entregable: El mapa del estado actual, versionado, con los sistemas y los datos que tocan el proceso y la lista de huecos con responsable.

  3. 03

    La medición de completitud

    Cuánto del resultado ya es alcanzable hoy, por entregable y con qué se produce cada cosa. Donde hoy no se entrega nada, la medición no se queda en el diagnóstico: propone cómo se cubriría y qué haría falta para lograrlo.

    El entregable: La tabla de completitud con su porcentaje por entregable, la fuente que lo sostiene y la propuesta para lo que falta.

  4. 04

    El diseño de carriles

    Dónde entra tu gente aportando lo que sabe —criterio, contexto, autoridad para firmar— y qué parte mecánica deja de hacer. Cada carril con su candado: qué corre solo, qué se propone y qué exige una firma.

    El entregable: Un prototipo navegable del front de tu fábrica, con tus carriles y tus compuertas, listo para que lo valides.

  5. 05

    El plan de desarrollo agéntico

    Qué se construye, en qué orden y con qué integraciones a tus sistemas, las que el negocio decida abrir. Incluye el esquema de seguridad que tu área exige y lo que cuesta operar el proceso, no solo construirlo.

    El entregable: El plan por fases con sus integraciones, el modelo de seguridad y el costo estimado por corrida del proceso.

Cómo se ven las dos semanas

La primera semana trabajamos con el dueño del proceso y con quienes lo ejecutan: una sesión de arranque, la declaración del índice y la recolección de todo lo que exista documentado.

La segunda levantamos el mapa del estado actual con esos insumos, corremos la medición de completitud, proponemos el diseño de carriles con su prototipo, y cerramos con el plan y su costo por corrida.

Lo que decidimos juntos al final

Si el proceso es candidato, con qué carriles arranca y qué integraciones se abren. Si no lo es, te lo decimos igual: preferimos perder una venta que orquestar un proceso sin dueño.

Lo que se dice en la junta

Y si no es tan fácil

Las objeciones que salen siempre, contestadas antes de que las tengas que hacer.

¿Cuánto cuesta?

El precio se cierra en la primera sesión, cuando ya sabemos de qué tamaño es el proceso: no es lo mismo un cierre contable de seis unidades de negocio que una certificación de arquitectura de una iniciativa. Una vez acordado queda por escrito y no se mueve: si el trabajo resulta más grande de lo que creíamos, es problema nuestro, no tuyo. Y lo que produzcamos en esas dos semanas se queda contigo, contrates o no la siguiente etapa.

¿Y si el proceso no queda claro?

Pasa seguido, y es un buen resultado del diagnóstico: significa que lo que parecía un problema de tecnología era un problema de acuerdos. Te lo decimos con nombre y apellido: qué paso no tiene dueño, qué decisión no tiene criterio escrito y qué insumo nadie produce. Ese documento vale por sí solo, contrates o no la siguiente etapa.

¿Y si el negocio no tiene un proceso claro, o cambia seguido?

Entonces es momento de una prueba de concepto, no de un proyecto cerrado. Trabajamos en paralelo con tu equipo: la fábrica se diseña mientras el proceso se afina, y todo lo que puede cambiar se deja como variable que tu gente ajusta sin tocar código. Siempre es posible construir una fábrica agéntica, porque es híbrida por diseño: los responsables siguen siendo personas.

«Es que aquí cada caso es distinto»

Casi siempre lo distinto es el contenido, no el flujo: los pasos y las decisiones se repiten, y lo que cambia es el criterio. Por eso el medidor y los carriles se diseñan sobre el flujo, y el criterio se queda donde debe: en la persona que firma.

«No tenemos documentación»

Ningún insumo es obligatorio. Los agentes leen lo que exista, aunque sea código viejo y hojas de cálculo; si algo falta de verdad, el medidor lo dice y queda como encargo concreto para alguien. Casi ningún proceso llega documentado, y no por eso deja de ser orquestable.

«Nuestro proceso cambia cada trimestre»

Mejor: un proceso que cambia necesita justo lo que deja la fábrica, que es un índice vivo, reglas con fecha de vigencia y bitácora de por qué cambió cada cosa. Lo que no aguanta el cambio es el proceso cableado dentro del código de un agente, y eso es exactamente lo que no hacemos.

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